Bastaría con ver una de estas fotos, para imaginar de que día se trata, y es que cuando un año llega a su fin, celebramos la nueva entrada disfrazados de fiesta, pero entre la alegría de las campanadas se esconde un silencio inquietante, son esos segundos de reflexión donde analizamos el año que dejamos, y suspiramos por como será el año entrante.
Este promete ser algo movido, pues un extraño cocktail entre la alegría de unos padres orgullosos se mezclará con los llantos de un recién nacido.
AticoSegunda os desea ...
Paz, Amor y felicidad para todos. Y porque no, puestos a pedir, un poquito de dinerillo.

